62 Restaurante

Lo nuestro son los fogones

Dos postres para el invierno

Aunque un buen dulce apetece todo el año, es en invierno cuando se consumen más. Ya desde el otoño disponemos de maravillosas calabazas para poder hacer muchos postres, como el delicioso bizcocho de calabaza que os pongo a continuación.

Las torrijas son un clásico de la Navidad, pero seguro que nunca habías probado unas torrijas con un caramelizado especial como la receta que os propongo.

Dos postres para el invierno

Bizcocho de calabaza

INGREDIENTES

ELABORACIÓN

Precalentamos el horno a 190º C con calor por arriba y por abajo. Engrasamos con mantequilla un molde para bizcochos rectangular.

Asamos la calabaza y la trituramos para mezclarla con el azúcar, los huevos y el aceite de oliva, hasta formar una mezcla uniforme.

En un recipiente aparte, tamizamos la harina con la levadura, y la incorporamos en 3 veces a la mezcla anterior. Vertemos la masa en el molde engrasado y lo introducimos en el horno durante 15-20 minutos, hasta que esté dorado por la superficie y, al pincharlo con un palillo en el centro, este salga limpio.

Torrijas caramelizadas

INGREDIENTES

Para el caramelizado:

ELABORACIÓN

En una cazuela grande, calentamos la leche a temperatura alta, junto con la canela, el azúcar, la piel del limón y el extracto de vainilla para que infusione todo. Una vez que ha llegado a ebullición, apagamos el fuego y lo dejamos que enfríe.

Cuando esté frío, lo colamos y desechamos la canela y la piel del limón. Cortamos el pan en rodajas de unos 3 centímetros y lo sumergimos en la leche durante varios minutos para que se empapen bien.

Escurrimos bien el pan con una espumadera y lo pasamos por el huevo batido. Ponemos una sartén grande con aceite y lo calentamos bien. Una vez que esté muy caliente (podemos hacer la prueba del pan) colocamos la torrija y la freímos por los dos lados, procurando que queden doradas.

Las sacamos sobre un papel absorbente para que no queden muy aceitosas. Una vez que tenemos todas las torrijas fritas, procederemos a caramelizarlas.

En un bol mezclamos la harina de almendra, la mantequilla y el azúcar hasta formar una pasta. Esta pasta es la que extenderemos encima de la superficie de la torrija y que calentaremos con un soplete para que se caramelice.

Si las torrijas no se han empapado demasiado con la leche, y han quedado un poco secas, se le puede hacer un almíbar con agua, azúcar y un poco de leche para conservarlas más jugosas.